ESOTERISMO

Esoterismo es lo relativo a percepciones y conocimientos más allá de los superficiales y habituales por más que estos tengan la categorización común de científicos o artesanales o cualquier otro tipo de presunción de máxima y sectaria profundidad. Es lo relativo a su existencia, a poder percibirla, descifrarla y comunicarla cuando tenga sentido hacerlo, aprovechando capacidades de otros que ya estén a la altura o trabajando para que abran su ser y su percepción a este juego último de realidades.

El profesor Alfonso Reyes definía la filosofía en palabras como “pensamiento humano acerca de Dios, el hombre, la vida y el mundo” por lo cual también podemos explicar al esoterismo como una metafilosofía: percepción, pensamiento y comunicación de todo lo relativo a realidades internas y externas que trascienden lo emocional y sensorial común.

Cuando hay esoterismo la superficie de todo lo que existe es indicador último de otras cosas, se vivencia lo interior como un campo ancho y profundo, dimensiones habitualmente teóricas como “tiempo y energía, alma y Espíritu, magia y mago, arquémona y guerrero, sincronismo,  inmortalidad, reencarnación, eternidad, sagrado” y muchas otras pasan a ser realidades vivas, y el individuo puede recibir formaciones complementarias en todas las dimensiones del saber al mismo tiempo más simples y más profundas. Y a estos datos esotéricos bien podemos llamarlos del campo de lo secreto, o al mismo esoterismo también como el gran campo de lo secreto. Secreto por oculto, secreto por la necesidad de claves para interpretarlo correctamente, secreto por tratarse de una realidad o de un hecho con poder y hasta con cierto peligro que convenga resguardar sólo para la persona o para el momento adecuados. 

Desde el esoterismo, por ejemplo, se percibe el tiempo como algo no tan rígido como en la percepción habitual; se ve que hay niveles de realidad aparentemente separados que pueden relacionarse o interpenetrarse y comenzar a interpretar como señales situaciones a las que habitualmente no les daba ningún significado; se leen correctamente cambios de estados interiores y colectivos entendiendo su posible origen como juegos de poderosas fuerzas colectivas inconscientes o del complejo mundo invisible; se percibe que hay seres, objetos, ritos y palabras cargados de poder y acción renovadora; se entiende que civilizaciones aparentemente inconexas y muy dispersas en tiempo y espacio simplemente dejaron señales y un legado de signos concretos y abstractos aparentemente originales y diferentes pero realmente equivalentes dentro de una misma enseñanza universal, y así sucesivamente.